Educar entre juegos

Aprender jugando, este el reto de los serious games , los denominados videojuegos educativos que pasan por aportar diversión al serio mundo académico. Pupitre y ordenador deben convivir para superar conjuntamente los desafíos que se suceden a día de hoy.
La pantalla, en cualquiera de sus diversos formatos, desde la pantalla del ordenador a la pizarra digital y desde el móvil a las consolas de videojuegos; de todos los tipos y tamaños, convencionales, táctiles, fijas, portátiles,.... sirven como plataforma de contenidos culturales o educativos. El continente en sí no varía, lo que se modifica es la forma en que nos acercamos al contenido, en vez de leer, lo que hago es jugar.
El aprendizaje no tiene una estructura clara de metodología. Las nuevas tecnologías de la información brindan la posibilidad de acercar el conocimiento a niveles subjetivos. La realidad es que la cultura inmersiva es imparable y fundamental para transferir conceptos, emociones, sensaciones… en definitiva, ponerse en la piel del otro. Un individuo no sabe de colaboración ni de la participación si no es a través de la experimentación por uno mismo. Y esta opción la permiten los juegos inmersivos.
El mensaje transpersonal enfatiza la inserción de valores que solamente el individuo se involucra y se hace partícipe. Aunque la realidad se nos muestre relativa y fragmentada, las emociones se vuelven singulares. Lo que conoce uno, otro quizás no lo conoce, pero lo que yo siento lo puede sentir otro de otra forma. Y es por esta razón, por lo distinto, por lo que los serious games fomentan la colaboración, el aprendizaje y el conocimiento subjetivo.
Los videojuegos se abren paso a formas de entretenimiento distintas a su función de distracción, su aportación al mundo de las TIC es imprescindible para saber que el crecimiento económico que aporta a los estados, por puestos de trabajo, proyectos de I+D e inyección creativa y tecnológica, supone el relevo de una era industrial para asumir los nuevos tiempos digitales.
La educación 1.0 está obsoleta, se aprende, la educación 2.0 agiliza los procesos cognitivos y se comparte; pero la 3.0 es interactiva e inmersiva, aquí se experimenta. Los modelos educativos en Occidente desde las escuelas griegas a la actualidad han promovido una educación pasiva, demasiado conceptual, poco participativa y muy dependiente del profesorado. Si vivimos sumergidos en una cultura cada vez más virtual, es lógico pensar que la trasmisión de conocimientos se reinvente.
La educación ha perdido a un enemigo, el entretenimiento, para ganar a un perfecto aliado, los videojuegos. Los serious games potencian habilidades y simulan realidades. El valor de esta clase de juegos depende en gran medida de la relación directa que tengan con lo real. Sin esa conexión serían pura fantasía, juego en estado puro.
Por Ángel Román
Desarrollador de contenidos culturales














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