El Síndrome de la Estampita
¿Qué demonios nos pasa a todos con el espacio en blanco en las diapositivas? ¿Es que está prohibido que haya el más mínimo rincón de la diapositiva libre de viñetas o imágenes? ¿Es algún tipo de relación contractual en la que incurrimos al adquirir una licencia de PowerPoint? ¿Consta por escrito en nuestros contratos laborales?
Obviamente la respuesta es NO. Sin embargo, por alguna extraña razón seguimos embarcados en una cruzada contra el espacio en blanco. ¿Porqué? Por regla general, el espacio en blanco en una diapositiva ES BUENO. Por regla general, a más espacio libre: menos texto e imágenes y por tanto menos tiempo dedicará la audiencia a captar la información presente en la diapositiva y tornar su atención a nosotros, los ponentes. Pese a existir evidencia científica en contra -de lo cual hablaremos en otro artículo- la tendencia dominante es recargar las diapositivas. Diapositivas como la siguiente, se repiten hasta la saciedad, presentación tras presentación.

¿No os causa cierta inquietud?¿Intranquilidad tal vez? ¿Cuántos de vosotros, enfrentados a diseñar una diapositiva como la anterior, no hubierais sucumbido a la siguiente tentación?.

¿Mejor así verdad? ¡Qué duda cabe! ¡Ahora si que está bien trabajada! Hemos dado a nuestra audiencia dos tópicos más en lo que pensar, ¡y al mismo precio! Tienen que estar encantados ¿verdad?.
Algunos de vosotros, sin duda mucho más creativos, pensaréis en soluciones más artísticas, más plásticas y llegaréis a resultados parejos a los plasmados en las siguientes diapositivas.


A todos aquellos que en alguna que otra ocasión hayáis sucumbido a la común pulsión por acabar con el espacio vacío incluyendo pequeñas imágenes -estampitas- que poco o nada aportan en realidad al discurso, constituyendo meros elementos ornamentales, sabed que padecéis una enfermedad tan común como la gripe: el síndrome de la estampita. No os preocupéis, no es mortal -no al menos para los ponentes, aunque quizás cause más de una baja entre las filas de la audiencia.
Diagnosticada la enfermedad, esta mi prescripción:
- No más imágenes -ni texto- de relleno. El espacio libre en una diapositiva ES BUENO.
- No más imágenes diminutas. Si una imagen es relevante para el discurso, dadle la importancia que se merece y presentadla en gloriosa pantalla completa, ¡como debe ser!.
Tomad las anteriores píldoras al comienzo de vuestras tres próximas presentaciones. Si el síndrome no remite, o si aparece una recidiva avisadnos urgentemente, ¡tal vez sea más grave de lo que parece!.














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