La revolución de las presentaciones visuales

Muchas veces, cuando impartimos el seminario de "El Arte de la Presentación", los asistentes se sorprenden y nos dicen cuánto les gusta esta nueva forma de presentar. Sin embargo, las presentaciones visuales llevan siglos con nosotros: el teatro, la ópera, la pintura, las marionetas, el profesor con su pizarra, las vidrieras de las catedrales, el hombre prehistórico dibujando con un palo en la tierra,...
Pero por algún extraño motivo, desde que apareció el Powerpoint estamos perdiendo el rumbo y parece que "lo normal" es llenar diapositiva tras diapositiva de texto y bullet points, e incluso las plantillas incluidas nos animan a ello. Por eso precisamente, la audiencia se sorprende tanto cuando haces una presentación visual, "Presentación Zen", si queréis, en homenaje a Garr Reynolds, autor del libro del mismo nombre.
Por ello, es normal que este "nuevo" tipo de presentaciones encuentre cierta resistencia entre las personas más conservadoras. Seguro que podéis imaginaros gente de vuestro entorno (universidad, empresa, etc) diciendo cosas como:
- Es que si le pones fotos, la presentación no es seria.
- Es que si no pones texto, parece que no te lo has trabajado.
- Es que como luego se manda por mail, si no tiene texto, no se entiende.
Hacer presentaciones visuales es un desafío emocionante. En primer lugar, espolea la creatividad de la persona encargada de crear la presentación, estimula ese lado derecho del cerebro que tan poco usamos en nuestra vida cotidiana. Hay que crear un mensaje, preparar una historia y elegir las imágenes que acompañen a nuestro discurso y todo ello es "crear". En segundo lugar, es emocionante porque cuando ves las caras de tu audiencia, te das cuenta de que estás despertando emociones (y valga la redundancia) en ellos. Puede ser que les guste o no, pero lo que está claro es que alguna de las imágenes que uses se quedará en sus mentes incluso varios días más tarde.
¿Qué es difícil convencer a ciertas personas, más conservadoras, de que ésta es una manera mejor de hacer presentaciones? Cierto, pero para eso tenemos lo que hemos llamado "El Campo de Batalla Zen", sacado del blog de Duarte Design (http://blog.duarte.com/wp-content/uploads/2009/07/presentationlandscape3.pdf). Quizá no os suene, pero es una de las empresas más conocidas a la hora de diseñar presentaciones y que tiene en su haber la que dio origen a la película de Al Gore sobre el cambio climático, “Una verdad incómoda”.

Una presentación a un cliente, una propuesta de una idea, una búsqueda de financiación, el lanzamiento de un producto,la exposición de un trabajo de clase o del proyecto fin de carrera,… son campos donde la presentación ZEN tiene su sentido. Informes de beneficios, estrategias, análisis, consultoría, planes de negocio, redacciones, trabajos de clase, etc, deberían realizarse con un software de edición de textos; eso sí, si te piden que luego presentes eso ante una audiencia, deberías preparar una presentación a modo de resumen ejecutivo; y en este caso, sí que deberías hacer una presentación Zen.
En resumen: deberíamos utilizar slideware (software para diseñar diapositivas/slides) para hacer la presentación y un programa de edición de textos para crear el documento que entreguemos una vez hecha la presentación.
Y seguro que tanto tú, como tu audiencia, os lo pasáis mejor a la hora de presentar tu trabajo. Y tú, además, encontrarás una nueva manera de trabajar tu creatividad.














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