Existe una razón por la que los programas de presentación disponen de efectos de animación: atraen la atención de la audiencia.
¿Porqué? Existen razones biológicas para ello pero, en aras de la simplicidad dejémoslo en que por lo general una detección temprana de movimiento a nuestro alrededor puede suponer la diferencia entre la vida y la muerte. Esto hace que nuestro sistema nervioso esté siempre alerta en busca de movimientos a nuestro alrededor y, cuando se producen, ¡bang! llama inmediatamente nuestra atención. Quizás ese reflejo, quién sabe, nos salve incluso la vida.

Bueno, quizás no siempre, incluso cuando lo ves venir puede que no seas lo suficientemente rápido o lo suficientemente listo para quitarte de en medio ¿Recuerdas la última vez que no pudiste evitar aquel marrón a pesar de que viste aproximarse a tu jefe? A veces sencillamente no hay escapatoria.

Guy Kawasaki ya lo apuntaba: "PowerPoint tiene 50 efectos de animación, eso son 49 efectos más de los necesarios". Gracioso y en la diana. No importa cuantos efectos de animación tienes a tu disposición, ¡no puedes usarlos todos! Las animaciones han de aportar significado, formar parte de la presentación para reforzar el argumento, no a distraer de él.

En caso de duda pregúntate: ¿podría quitar esta animación y transmitir la misma información de forma digerible para la audiencia? Si la respuesta es si, ya sabes qué hacer con la animación. Las animaciones son a las presentaciones como los efectos especiales al cine. Cuanto más invisibles mejor. Los efectos especiales no deberían interponerse en el camino del argumento, lo mismo pasa con las animaciones en una presentación.

Por otro lado, sabes que mucha gente imprime las presentaciones -demasiada, para ser sinceros- y, lo creas o no, el papel impreso -aún- no soporta animaciones. Por tanto, todas esas maravillosas animaciones que creaste tan trabajosamente se convierten al imprimirse en un auténtico caos. Si quieres emplear animaciones en tus presentaciones, prepara también una versión libre de ellas, por si acaso alguien decide imprimirla, aunque lo más recomendable sería que preparases unas buenas notas para tu audiencia.

¿Qué me dices de las transiciones? ¡Claro! Una transición entre diapositivas bien seleccionada transmite habitualmente mucha más información y dota de más coherencia a una presentación de la que cualquier texto u objeto dando botes por la pantalla proporcionará jamás. Una escena basada en transiciones es la respuesta correcta a una diapositiva abarrotada. Recuerda: ¡divide y vencerás! Divide esa diapositiva abarrotada en varias, cada una de ellas respaldando un único tema y enlázalas todas empleando una simple transición empujar -arriba, abajo, hacia la derecha, hacia la izquierda- para representar la sensación de coherencia y habrás creado una historia mucho más simple y fácil de asimilar en forma de escena.

Resumiendo: nunca jamás añadas una animación simplemente porque "mola" -se que algunas son impresionantes, otras divertidas, etc. Olvídalo, hazme caso- tiene que reforzar tu mensaje y darle sentido. Líbrate de las diapositivas abarrotadas, crea escenas, son visualmente mucho más atractivas y evitarán el ya clásico efecto de muerte por Powerpoint.








